La Calzada del Gigante, Belfast y The Dark Hedges atraen cada año a cientos de miles de visitantes. Pero Irlanda del Norte esconde muchos otros lugares que la mayoría de los viajeros pasa por alto: senderos colgados sobre los acantilados, islas donde anidan los frailecillos, círculos de piedra prehistóricos, bosques de cascadas y bahías donde no se cruza a nadie. Estos son los lugares secretos de Irlanda del Norte para descubrir el territorio más auténtico, lejos de las multitudes y de los autobuses turísticos.
En la península de Islandmagee, a menos de una hora de Belfast, un sendero de pasarelas, túneles y puentes tubulares recorre la base de los acantilados, a pocos metros del mar. Construido a principios del siglo XX como atracción turística, fue restaurado y hoy se visita con guía. Es una de las experiencias más emocionantes de la costa, con cuevas, aves marinas y olas rompiendo bajo los pies.

A unos 20 minutos en ferry desde Ballycastle, Rathlin es la única isla habitada de Irlanda del Norte. En primavera y verano, miles de aves marinas, entre ellas los frailecillos, anidan en sus acantilados junto al faro invertido del oeste de la isla. Sus caminos tranquilos, sus focas y su pequeño pub la convierten en una escapada perfecta.
En la costa noreste de Antrim, una carretera estrecha y sinuosa lleva hasta Murlough Bay, una bahía salvaje rodeada de colinas verdes, y hasta Torr Head, un promontorio desde el que, en días despejados, se ven las costas de Escocia. Es uno de los tramos más bonitos y menos transitados de la costa.
Las ruinas de este pequeño castillo del siglo XVI se asientan sobre un promontorio de roca blanca que se adentra en el mar, cerca de Ballycastle. Para llegar hay que bajar una escalera empinada, lo que mantiene alejados a muchos visitantes.

Conocido como la «reina de los Glens de Antrim», este valle glaciar alberga un bosque atravesado por pasarelas de madera que siguen el curso del río entre cascadas y pozas. Es uno de los paseos más bonitos del territorio, especialmente después de la lluvia.
En las montañas Sperrin, en el condado de Tyrone, se conserva un conjunto de círculos de piedra, alineaciones y túmulos de la Edad del Bronce. Rodeados de turberas y silencio, transmiten una atmósfera misteriosa que pocos viajeros llegan a conocer.
Este macizo de laderas escarpadas domina la llanura costera cerca de Limavady. Desde su mirador se contemplan la playa de Benone, el lago Foyle y, en días claros, las montañas de Donegal. El lago de su cima es un lugar perfecto para un paseo tranquilo.
En el lago Erne inferior, en Fermanagh, la isla de Devenish conserva los restos de un antiguo monasterio fundado en el siglo VI, con una torre redonda en excelente estado. Se llega en un pequeño barco durante la temporada de verano.
En el condado de Armagh, esta montaña rodeada por un anillo de colinas está llena de leyendas celtas. En su cima se encuentra una tumba de corredor, y su ruta panorámica en coche ofrece vistas espectaculares sobre la campiña.
El lago Strangford, un gran brazo de mar en el condado de Down, es un paraíso para las aves migratorias y para los amantes del marisco. El pequeño pueblo de Portaferry, en su orilla, con sus casas de colores, es ideal para una escapada tranquila. Cerca se encuentra Castle Ward, escenario de Invernalia en Juego de Tronos.
Estos lugares secretos de Irlanda del Norte permiten descubrir un territorio más tranquilo y auténtico, lejos de las multitudes. Paisajes salvajes, historia antigua y pequeños pueblos llenos de encanto completan cualquier viaje. Más información en la web oficial de turismo de Irlanda del Norte.
Muchos de estos rincones pueden combinarse con los lugares más conocidos: Rathlin y Kinbane con la Calzada del Gigante, Glenariff con los Glens de Antrim y Strangford con las montañas de Mourne.
Un sendero de pasarelas y túneles al pie de los acantilados de Islandmagee, que se recorre con guía.
En ferry desde Ballycastle, en un trayecto de unos 20 minutos.
En la isla de Rathlin, durante la primavera y el verano.
Un parque forestal en los Glens de Antrim con pasarelas, cascadas y pozas.
En Beaghmore, en las montañas Sperrin del condado de Tyrone.
Una isla del lago Erne con los restos de un monasterio del siglo VI y una torre redonda.
En Castle Ward, cerca de Strangford, en el condado de Down.
Sí, en días despejados desde lugares como Torr Head, en la costa de Antrim.
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