Israel es uno de los países más fascinantes y complejos del mundo. Un territorio pequeño en superficie pero gigante en historia, cultura e innovación, este rincón de Oriente Medio lleva siglos siendo el centro de atención del mundo y sigue generando asombro a quienes se sumergen en sus calles, sus tradiciones y su forma de vida. Si estás pensando en viajar a Israel o simplemente quieres conocer mejor este país, aquí tienes una recopilación de las curiosidades más sorprendentes que probablemente no sabías.
Israel se conoce en el ámbito tecnológico como la «Nación Startup». Con una población de apenas nueve millones de personas, el país tiene más empresas cotizando en el NASDAQ que cualquier otro país fuera de Estados Unidos y China. La cultura de la innovación está profundamente arraigada en la sociedad israelí, impulsada en parte por el servicio militar obligatorio, donde los jóvenes desarrollan habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y resolución de problemas bajo presión.
Empresas como Waze, Mobileye, ICQ y Viber nacieron en Israel. El sector tecnológico del país contribuye de forma desproporcionada a la economía global, y ciudades como Tel Aviv se han convertido en polos de atracción para emprendedores de todo el mundo. No es de extrañar que muchas multinacionales hayan instalado sus centros de investigación y desarrollo en suelo israelí.
A orillas de Israel se encuentra el Mar Muerto, el punto más bajo de la superficie terrestre, situado a aproximadamente 430 metros por debajo del nivel del mar. Sus aguas son tan densas en sal que es imposible hundirse en ellas: cualquier persona que entre en el agua flota de forma natural, lo que convierte a este lago salado en una de las experiencias más únicas del planeta.
El Mar Muerto también es conocido por sus propiedades terapéuticas. El barro negro del fondo y las aguas altamente mineralizadas han sido utilizados durante siglos para tratar enfermedades de la piel, artritis y otras dolencias. Sin embargo, el nivel del agua ha descendido dramáticamente en las últimas décadas debido al desvío del río Jordán, lo que plantea serias preguntas sobre el futuro de este lugar único.
Una de las curiosidades más llamativas para los visitantes es el Shabbat, el día de descanso judío, que comienza el viernes al atardecer y termina el sábado por la noche con la aparición de las primeras estrellas. Durante este período, muchos comercios cierran, el transporte público deja de funcionar en ciudades como Jerusalén y el ritmo de vida se ralentiza de manera notable.
Los ascensores de muchos edificios tienen un modo «Shabbat» que los hace parar en cada planta automáticamente para que los observantes no tengan que presionar ningún botón, ya que encender un interruptor eléctrico está prohibido durante el descanso. Esta mezcla de tecnología moderna y observancia religiosa antigua es uno de los aspectos más fascinantes de la vida cotidiana en Israel.
Con más de 200 museos para una población de nueve millones de habitantes, Israel ostenta el récord de mayor número de museos por cápita del planeta. Desde el mundialmente famoso Museo de Israel en Jerusalén, que alberga los Rollos del Mar Muerto, hasta el Museo de Arte de Tel Aviv, pasando por museos dedicados a la historia del Holocausto, la arqueología bíblica, la tecnología de vanguardia y el arte contemporáneo, la oferta cultural del país es extraordinaria.
El Museo de la Diáspora en Tel Aviv narra la historia del pueblo judío a lo largo de los siglos y en todos los rincones del mundo, mientras que el museo Yad Vashem en Jerusalén es considerado uno de los memoriales del Holocausto más importantes y conmovedores de la humanidad.
Israel ha conseguido uno de los logros más impresionantes de la ingeniería agrícola moderna: hacer florecer el desierto. Más del 60% del territorio del país es desértico, pero gracias a innovaciones como el riego por goteo (inventado en Israel en los años sesenta) y técnicas avanzadas de desalinización del agua, el país se ha convertido en un exportador de frutas, verduras y flores a toda Europa.
Israel produce el 80% del agua dulce que consume a través de plantas desalinizadoras, una tecnología que exporta a decenas de países con problemas hídricos. La agricultura israelí es un modelo de eficiencia y sostenibilidad que estudian y aplican naciones de todo el mundo, desde California hasta Singapur.
Una de las curiosidades más singulares de Israel es que el hebreo moderno es la única lengua muerta de la historia que ha sido revivida con éxito como lengua materna de una comunidad. Durante siglos, el hebreo fue únicamente una lengua litúrgica utilizada en los textos religiosos, pero en el siglo XIX, el lingüista Eliezer Ben-Yehuda emprendió el monumental proyecto de recuperarla y adaptarla a la vida cotidiana moderna.
Hoy el hebreo moderno tiene más de nueve millones de hablantes nativos y cuenta con un vocabulario enriquecido con miles de palabras nuevas inventadas para describir conceptos modernos que no existían en la antigüedad, desde el teléfono hasta el periódico, pasando por la electricidad o el chocolate.
Cualquier viajero que recorra las ciudades de Israel se topará inmediatamente con uno de los fenómenos más curiosos del país: los gatos callejeros son una presencia omnipresente en todos los rincones. Se estima que hay más de dos millones de gatos callejeros en el país, y la relación entre israelíes y estos felinos es muy particular.
Lejos de ser maltratados o ignorados, los gatos callejeros de Israel son alimentados por los vecinos y considerados parte del paisaje urbano. Muchos municipios tienen programas de esterilización para controlar su población. En las ruinas arqueológicas de Cesarea, los jardines de Jerusalén o el puerto de Jaffa, encontrarás gatos tomando el sol con una tranquilidad envidiable, absolutamente indiferentes a los turistas.
En los últimos años, la gastronomía israelí ha conquistado el mundo. Chefs como Yotam Ottolenghi han llevado los sabores de Israel y del Mediterráneo oriental a todos los rincones del planeta, y restaurantes de Tel Aviv aparecen regularmente en las listas de los mejores del mundo. La fusión de tradiciones culinarias de cientos de comunidades judías llegadas de todos los confines del globo ha creado una cocina única e irrepetible.
Pero la curiosidad más llamativa es que Tel Aviv es una de las ciudades más veganas del mundo. Con decenas de restaurantes veganos y opciones plant-based en prácticamente todos los menús, la ciudad ha sido nombrada en múltiples ocasiones como la capital vegana del planeta, algo especialmente llamativo dado que la cocina israelí tradicional incluye abundante carne y pescado.
Desde sus playas mediterráneas hasta sus desiertos del sur, desde los ultraortodoxos de Mea Shearim hasta los jóvenes emprendedores de Rothschild Boulevard en Tel Aviv, Israel es un país de contrastes que desafía cualquier definición sencilla. Sus curiosidades no son simples datos anecdóticos: son ventanas a una sociedad que lleva milenios reinventándose a sí misma y que sigue siendo, hoy más que nunca, uno de los destinos más apasionantes del mundo para el viajero curioso.
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