En la costa mediterránea de Israel, a medio camino entre Tel Aviv y Haifa, se levanta una de las ciudades más fascinantes del mundo antiguo: Cesarea Marítima. Fundada por el rey Herodes el Grande hace más de dos mil años y convertida en una de las ciudades más modernas y esplendorosas del Imperio Romano, Cesarea es hoy un parque arqueológico extraordinario que combina la historia más antigua con la vida contemporánea de una manera verdaderamente única en el mundo. Museos de primera categoría, un teatro romano donde actúan artistas internacionales, restaurantes con vistas al mar y un yacimiento arqueológico que sigue desvelando sus secretos son solo algunas de las razones para incluir Cesarea en cualquier ruta por Israel.
La historia de Cesarea comienza con una obra de ingeniería que durante siglos fue considerada prácticamente imposible. Herodes el Grande construyó aquí, entre los años 22 y 10 antes de Cristo, el primer gran puerto artificial de la historia, un logro técnico sin precedentes que utilizó hormigón hidráulico vertido bajo el agua, una técnica que los romanos dominaban y que no volvería a emplearse con esa escala hasta el siglo XIX.
El puerto, llamado Sebaste en honor al emperador Augusto (Sebastos en griego equivale al latín Augustus), albergaba en su momento de máximo esplendor una flota de cientos de naves mercantes y militares, y era el mayor puerto del Mediterráneo oriental. Hoy puede explorarse desde kayak o con equipos de snorkel, ya que parte de las estructuras portuarias romanas se han hundido bajo el agua con el paso de los siglos, formando un yacimiento submarino extraordinario que los arqueólogos siguen estudiando.
El teatro romano de Cesarea es uno de los más antiguos del mundo y, al mismo tiempo, uno de los más activos. Construido por Herodes en el siglo I antes de Cristo con capacidad para cuatro mil espectadores, este teatro de piedra caliza que mira al mar Mediterráneo fue restaurado en el siglo XX y hoy funciona como sala de espectáculos en temporada estival.
Cada verano, artistas de fama internacional actúan en Cesarea bajo las estrellas y con el sonido del Mediterráneo como telón de fondo: conciertos de rock, ópera, jazz, ballet y obras de teatro se suceden en uno de los escenarios más emocionantes del planeta. Ver un concierto en el teatro romano de Cesarea es una experiencia que ningún viajero que llegue en verano debería perderse, aunque sea necesario reservar las entradas con semanas de antelación.
Junto al teatro, el parque arqueológico de Cesarea alberga otros monumentos de envergadura que hablan del ambicioso proyecto urbanístico de Herodes. El hipódromo, con una longitud de cuatrocientos cincuenta metros, fue el escenario de las carreras de carros que fascinaban a la población romana y que podían reunir a decenas de miles de espectadores. Aunque hoy solo quedan las estructuras perimetrales y algunas gradas, la escala del edificio sigue siendo impresionante y permite imaginar fácilmente el ambiente de las grandes carreras.
El anfiteatro de la costa, construido sobre el acantilado rocoso con vistas al mar, albergaba combates de gladiadores y espectáculos de caza de animales salvajes. Su posición sobre el Mediterráneo lo convierte en uno de los anfiteatros romanos mejor situados del mundo, y las excavaciones arqueológicas realizadas en los últimos años han sacado a la luz detalles fascinantes sobre cómo funcionaba este tipo de espectáculos en la época romana.
Una de las sorpresas más inesperadas que reserva Cesarea es el Museo Ralli, uno de los mejores museos de arte latinoamericano y español fuera de América Latina. Fundado por el mecenas de origen chileno Harry Recanati en 1991, el museo alberga una colección extraordinaria de esculturas y pinturas de artistas como Salvador Dalí, Joan Miró, Fernando Botero, Roberto Matta y docenas de artistas latinoamericanos del siglo XX.
El museo está dividido en dos edificios de arquitectura española e hispanoamericana, rodeados de jardines escultóricos de impresionante belleza, y la entrada es completamente gratuita. La combinación de un museo de arte de primerísimo nivel con la historia arqueológica que rodea el lugar es una de las experiencias culturales más enriquecedoras de todo Israel, y uno de los secretos mejor guardados del país para el viajero que llega por primera vez.
La historia de Cesarea no termina en la época romana. Durante las Cruzadas, la ciudad fue uno de los puntos estratégicos más importantes de los reinos latinos de Tierra Santa, y los cruzados construyeron aquí un castillo, iglesias y un sistema de murallas que todavía hoy pueden explorarse. El barrio cruzado del siglo XII, parcialmente restaurado, alberga hoy galerías de arte, restaurantes boutique y tiendas de artesanía que se instalan entre las paredes de piedra medieval, creando un ambiente absolutamente único.
Uno de los restaurantes más románticos de todo Israel, el Old Cesarea Dining Club, ocupa una antigua sala abovedada de la época cruzada y ofrece una cocina mediterránea de altísimo nivel con vistas al mar. Reservar una mesa al atardecer, cuando la luz naranja baña las piedras medievales y el Mediterráneo se tiñe de dorado, es una de esas experiencias de viaje que se recuerdan toda la vida.
Al lado del parque arqueológico existe una realidad contemporánea que sorprende a muchos visitantes: la Cesarea moderna, un exclusivo barrio residencial y de negocios que concentra algunas de las viviendas más caras de Israel junto a campos de golf de nivel internacional, hoteles de lujo y un centro ecuestre. La Fundación Rothschild, propietaria histórica de la mayor parte de los terrenos de Cesarea, ha gestionado el desarrollo de este espacio como una comunidad de alta gama que convive con el parque arqueológico.
El campo de golf de Cesarea, con dieciocho hoyos y vistas al Mediterráneo, es el más antiguo de Israel y uno de los más bellos de Oriente Próximo. También hay pistas de tenis de nivel internacional y un club náutico desde el que pueden realizarse excursiones en barco por la costa.
Cesarea está situada a unos cincuenta kilómetros al norte de Tel Aviv y a cuarenta al sur de Haifa, lo que la convierte en un destino perfecto para una excursión de un día desde cualquiera de las dos ciudades. La mejor manera de llegar es en coche de alquiler, ya que el transporte público hasta el yacimiento es limitado, aunque existe una estación de tren cercana (Binyamina) desde la que se puede llegar en taxi en unos diez minutos.
El parque arqueológico cobra entrada, pero el precio incluye el acceso al teatro romano, el anfiteatro, el hipódromo, las excavaciones del puerto y un interesante museo de historia. El Museo Ralli, en cambio, es completamente gratuito. Lo ideal es dedicar un día completo a Cesarea, combinar la visita al yacimiento con un baño en la playa, almorzar en el barrio cruzado y terminar el día con una puesta de sol en el teatro romano.
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