Eilat es una ciudad que parece no encajar con el resto de Israel. Situada en el extremo sur del país, a orillas del Golfo de Aqaba en el Mar Rojo y rodeada de desiertos montañosos de color ocre y cobre, esta ciudad de turismo, comercio y sol permanente tiene más en común con los destinos de resort del Mar Rojo egipcio que con las ciudades históricas y culturales del norte de Israel. Y sin embargo, Eilat es también una ciudad israelí genuina, con su carácter propio, su energía particular y una oferta de actividades al aire libre que la convierte en uno de los destinos más completos del país. Aquí tienes todo lo que necesitas saber para planificar tu visita.
Las playas de Eilat son el motor de toda la ciudad y la razón principal por la que miles de turistas israelíes y extranjeros visitan la ciudad cada año. A diferencia de las playas mediterráneas del norte de Israel, las playas de Eilat se caracterizan por sus aguas tranquilas y cálidas, su arena de color dorado oscuro y, sobre todo, por los espectaculares fondos marinos que se extienden justo bajo la superficie del agua.
La Playa del Norte es la más popular y concurrida, con una larga explanada de arena bordeada de hoteles, restaurantes y puestos de alquiler de equipos acuáticos. La Playa Dolphin Reef es quizás la más original: un espacio privado donde los delfines que allí residen interactúan libremente con los visitantes en el agua. La Playa de Coral es el paraíso de los buceadores y los amantes del snorkel, con un arrecife de coral que comienza a tan solo unos metros de la orilla y que alberga cientos de especies de peces tropicales de colores imposibles.
El Mar Rojo es uno de los mejores destinos de buceo del mundo, y Eilat es la puerta de entrada israelí a este universo submarino extraordinario. Los arrecifes de coral del Golfo de Aqaba son de los mejor conservados de toda la región, y la visibilidad del agua, que puede superar los treinta metros en los mejores días, permite contemplar una biodiversidad marina que deja sin palabras.
Existen numerosas escuelas de buceo en Eilat que ofrecen cursos de iniciación, inmersiones guiadas y alquiler de material para todos los niveles de experiencia. El Jardin de Coral, justo frente a la Playa de Coral, es uno de los puntos de snorkel más accesibles y espectaculares del mundo: con tan solo una máscara y un tubo puedes contemplar tortugas marinas, peces loro, morenas, rayas y decenas de especies de coral que forman un bosque de colores bajo el agua.
Para los buceadores más experimentados, los pecios hundidos en las inmediaciones de Eilat ofrecen una dimensión histórica al buceo. El naufragio del MV Kormoran, por ejemplo, es un buque mercante hundido intencionalmente en los años noventa que se ha convertido en un arrecife artificial poblado por una fauna marina extraordinaria.
Para quienes no se atrevan o no puedan bucear, el Observatorio Submarino de Eilat es una de las atracciones más originales de todo Israel. Este centro marino único combina un acuario con un observatorio real: un pasillo acristalado desciende seis metros bajo la superficie del mar y termina en una sala circular rodeada de ventanas que dan directamente al arrecife natural de coral. Sin traje de buceo, sin tubo de respiración, sentados en un ambiente climatizado, los visitantes contemplan la vida submarina del Mar Rojo en su entorno completamente natural.
El complejo incluye también un acuario con tiburones y rayas de grandes dimensiones, un tanque de tortugas marinas y un espacio de educación ambiental muy bien diseñado. Es uno de los mejores centros marinos del mundo y resulta perfecto para visitar con niños, aunque los adultos quedan igualmente fascinados.
Eilat no es solo playa y mar. Detrás de la ciudad se extienden las montañas rojizas del desierto del Néguev y la península del Sinaí, un paisaje de una belleza salvaje y sobrecogedora que invita a la aventura. Rutas de senderismo, ciclismo de montaña, escalada en roca y excursiones en quad por los cañones del desierto son algunas de las actividades que ofrece el entorno natural que rodea la ciudad.
El Cañón del Rojo (Red Canyon), a unos quince kilómetros al norte de Eilat, es uno de los paisajes más espectaculares de toda Israel. Las paredes de arenisca roja que bordean el estrecho cañón crean una paleta de colores de naranja, ocre y granate que varía según la hora del día y la luz del sol. La ruta a través del cañón es de dificultad moderada y puede hacerse en unas dos horas, y al final del recorrido se puede bañar en la ciudad y tomar una cerveza fría en la playa.
Una de las características más singulares de Eilat desde el punto de vista económico es que es una zona libre de impuestos especiales. El gobierno israelí eximió a la ciudad de varios impuestos que rigen en el resto del país para potenciar su economía de turismo y comercio, lo que hace que muchos productos electrónicos, artículos de moda y bienes de consumo sean más baratos aquí que en Tel Aviv o Jerusalén.
Los grandes centros comerciales de Eilat, como el Malha Mall o el complejo de tiendas del puerto deportivo, son frecuentados por israelíes que viajan expresamente a la ciudad solo para hacer compras. Para el turista extranjero, los precios en Eilat pueden ser significativamente más competitivos que en el resto del país, especialmente en electrónica, joyería y artículos de moda internacional.
Una de las experiencias más curiosas que ofrece Eilat es la de contemplar desde la ciudad los territorios de tres países vecinos. Desde el paseo marítimo de Eilat se pueden ver simultáneamente las luces de Aqaba (Jordania) al este y la costa del Sinaí (Egipto) al oeste, lo que da una idea muy gráfica de la particular posición geográfica de esta ciudad en el punto de convergencia de cuatro países: Israel, Jordania, Egipto y Arabia Saudí.
El paso fronterizo con Jordania, situado a tan solo kilómetros del centro de Eilat, permite cruzar al otro país para visitar la espectacular ciudad nabatea de Petra, que está a apenas tres horas en coche desde la frontera. Muchos viajeros combinan Eilat con una excursión de uno o dos días a Petra, una de las maravillas del mundo antiguo y uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes del planeta.
El aeropuerto internacional Ramón, inaugurado en 2019, conecta Eilat con Tel Aviv, Europa y otros destinos internacionales. En coche desde Tel Aviv el trayecto es de aproximadamente tres horas y media por la carretera del Néguev, un recorrido en sí mismo espectacular que atraviesa paisajes desérticos de belleza hipnótica. El mejor momento para visitar Eilat es entre octubre y mayo, cuando las temperaturas oscilan entre los veinte y los treinta grados. En verano, el calor puede superar los cuarenta y cinco grados durante el día, aunque las noches siguen siendo cálidas y agradables en la playa.
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