Si hay una ciudad en todo Oriente Medio que te va a dejar con la boca abierta, esa es Tel Aviv. Y no lo digo solo porque sea bonita o porque tenga una de las mejores gastronomías del mundo, sino porque es un lugar que te sorprende a cada vuelta de esquina. Una ciudad moderna, vibrante, contradictoria a veces, y absolutamente adictiva. Si estás pensando en viajar a Israel, te digo algo: Tel Aviv tiene que estar sí o sí en tu itinerario.
Tel Aviv es una de esas ciudades que no encaja en ningún molde. No es la ciudad sagrada y milenaria que es Jerusalén, ni tiene la majestuosidad natural del Mar Muerto. Pero tiene algo que pocas ciudades del mundo tienen: una energía propia, irreverente y moderna que te atrapa desde el primer momento en que pisas su suelo.
Fundada en 1909 como un suburbio de Jaffa, hoy es una metrópolis costera de más de cuatro millones de habitantes en su área metropolitana. Es la capital económica y tecnológica de Israel, y tiene el apodo de «la ciudad que nunca duerme» por sus noches interminables, sus bares que abren hasta el amanecer y su cultura del disfrute que los telavivenses llevan en el ADN.
Si quieres entender el espíritu más auténtico de Tel Aviv, tienes que pasear por Florentin. Es el barrio bohemio por excelencia, lleno de grafitis en cada pared, talleres de artistas, cafeterías pequeñitas donde el hummus es una religión y mercadillos de segunda mano que esconden auténticas joyas. La gente aquí viste diferente, piensa diferente, vive diferente. Es imposible no enamorarse del ambiente.
Uno de los grandes lujos de Tel Aviv es que tiene más de 14 kilómetros de playa a lo largo de su costa mediterránea. El Tayelet, que es como llaman los locales al paseo marítimo, es un lugar de encuentro permanente donde conviven surfistas, familias con niños, vendedores ambulantes, turistas y telavivenses que salen a correr al atardecer. Las playas son limpias, tienen todos los servicios y el agua del Mediterráneo es una maravilla en los meses de verano.
No exagero si te digo que Tel Aviv es una de las mejores ciudades del mundo para comer. La cocina israelí es una fusión increíble de tradiciones mediterráneas, de Oriente Medio, de Europa del Este y de África del Norte. Aquí vas a descubrir sabores que no conocías y que van a revolucionar tu manera de entender la comida.
Si hay un lugar donde tienes que empezar tu aventura culinaria en Tel Aviv, ese es el Shuk HaCarmel, el Mercado Carmel. Es el mercado más grande y famoso de la ciudad, un laberinto de puestos donde puedes encontrar desde especias frescas recién molidas hasta pasteles de hojaldre rellenos de queso, pasando por aceitunas marinadas de decenas de variedades, frutas tropicales y mariscos frescos. El ambiente es increíble: bullicioso, colorido y absolutamente auténtico.
Hay tres platos que tienes que probar sí o sí en Tel Aviv. El primero es el hummus, esa crema de garbanzos que aquí llevan a otro nivel. El segundo es el falafel, las croquetas de garbanzo que puedes encontrar en cualquier esquina metidas en pan de pita con verduras y salsas. Y el tercero, y mi favorito personal, es la shakshuka, los huevos pochados en una salsa de tomate con pimientos y especias que se come a cualquier hora del día y que te llena el alma.
Tel Aviv y Jaffa son técnicamente la misma ciudad, pero Jaffa es un mundo aparte. Es el corazón antiguo, la ciudad árabe-judía que tiene más de cuatro mil años de historia. Sus callejuelas de piedra, su puerto milenario, sus galerías de arte y sus restaurantes de lujo conviven con mezquitas y sinagogas en una mezcla que te deja sin palabras.
El Puerto de Jaffa merece una visita obligatoria al atardecer, cuando el sol se pone sobre el Mediterráneo y tiñe todo de naranja y rosa. Es uno de esos momentos de viaje que se te quedan grabados para siempre.
Tel Aviv tiene un clima mediterráneo que hace que sea una ciudad que se puede visitar prácticamente todo el año. Dicho esto, los meses de primavera y otoño son los ideales: entre marzo y mayo, o entre septiembre y noviembre. El verano (julio y agosto) es muy caluroso y húmedo, con temperaturas que pueden superar fácilmente los 35 grados. El invierno es suave pero puede llover bastante.
Tel Aviv tiene un excelente sistema de transporte público con autobuses que cubren toda la ciudad. Sin embargo, la bicicleta es sin duda el medio de transporte favorito de los telavivenses, y tienen razón: la ciudad es relativamente plana y tiene carriles bici por todas partes. El servicio de bicicletas públicas Tel-O-Fun es muy popular entre turistas y locales, y puedes alquilar una por horas por muy poco dinero. Por supuesto, también puedes usar Uber o los taxis locales.
Antes de hacer las maletas, te dejo algunos consejos clave que te van a ahorrar tiempo y disgustos. El primero: el Shabbat, el descanso sabático que va de la tarde del viernes al sábado por la noche, hace que muchos comercios y restaurantes cierren o reduzcan su horario. Si llegas el viernes, aprovecha la mañana para hacer compras y organízate bien. El segundo: la seguridad en los aeropuertos y en algunos lugares públicos es muy estricta, así que lleva siempre el pasaporte a mano y ten paciencia con los controles. Y el tercero: aprende cuatro palabras en hebreo. Un «Shalom» (hola/adiós) y un «Toda» (gracias) abre muchísimas puertas.
Tel Aviv es una ciudad que te va a enamorar, te lo garantizo. Es moderna, caótica, deliciosa, vibrante y absolutamente única. Si solo puedes elegir una ciudad en Israel, que sea esta. No te vas a arrepentir.
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