En la costa norte de Irlanda del Norte, unas 40.000 columnas de basalto, casi todas de forma hexagonal, descienden desde los acantilados y se hunden en el mar como si fueran los peldaños de una escalera gigante. Es la Calzada del Gigante, uno de los paisajes más extraordinarios de Europa y el lugar más visitado del país. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, combina geología, leyenda y paisajes espectaculares. En esta guía te contamos todo lo que necesitas saber para visitarla.
La Calzada del Gigante se formó hace unos 50 a 60 millones de años, durante un periodo de intensa actividad volcánica. La lava fluida se extendió por la zona y, al enfriarse lentamente, se contrajo y se agrietó formando columnas poligonales, un proceso parecido al que se produce cuando el barro se seca y se agrieta. La mayoría de las columnas tienen seis lados, aunque las hay de cuatro, cinco, siete y hasta ocho.
El conjunto se extiende a lo largo de la costa, con zonas donde las columnas forman plataformas planas que se adentran en el mar y otras donde se elevan en paredes verticales de varios metros de altura.
La explicación geológica es fascinante, pero la leyenda es aún más popular. Según la tradición irlandesa, el gigante Finn McCool construyó la calzada para cruzar el mar hasta Escocia y enfrentarse a su rival, el gigante escocés Benandonner. Al ver que su enemigo era mucho más grande, Finn huyó a casa y su esposa, Oonagh, lo disfrazó de bebé. Cuando Benandonner llegó y vio el tamaño del «niño», imaginó cómo sería el padre y huyó aterrorizado, destruyendo la calzada tras de sí. Curiosamente, en la isla escocesa de Staffa existen formaciones de basalto similares.
La Gran Calzada es la zona más famosa, donde se puede caminar sobre las columnas y saltar de una a otra. Las rocas pueden estar resbaladizas, así que conviene llevar calzado adecuado y tener cuidado cerca del agua.

A lo largo del recorrido se pueden ver formaciones con nombres curiosos, como la Bota del Gigante, una roca con forma de enorme zapato; el Órgano, un conjunto de columnas verticales que recuerdan a los tubos de un órgano; o la Silla de los Deseos, donde según la tradición se cumplen los deseos de quien se sienta en ella.

El moderno centro de visitantes, integrado en el paisaje, explica la geología, la historia y las leyendas del lugar mediante exposiciones interactivas. La entrada al centro incluye audioguía y acceso al aparcamiento.
Además del camino principal hasta las columnas, hay varios senderos señalizados. El sendero de los acantilados recorre la parte alta y ofrece vistas espectaculares de la costa. Los más andarines pueden seguir el Causeway Coast Way, un camino de largo recorrido que conecta con otros puntos de interés como el puente de Carrick-a-Rede o la playa de Whitepark Bay.
Desde Belfast se tarda aproximadamente una hora y cuarto por la autopista, o más si se sigue la espectacular Ruta de la Costa de la Calzada, que es muy recomendable. Hay aparcamiento junto al centro de visitantes.
Hay autobuses que conectan con la zona, especialmente en verano, y numerosas excursiones de un día desde Belfast e incluso desde Dublín que combinan la Calzada del Gigante con otros lugares de la costa.
El acceso a las columnas es libre en muchas zonas, pero el centro de visitantes tiene horarios que varían según la temporada. Para evitar las multitudes, lo mejor es llegar a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando la luz es más bonita. El verano es la época más concurrida; la primavera y el otoño ofrecen menos visitantes y paisajes igual de impresionantes.
La Calzada del Gigante es uno de esos lugares que hay que ver al menos una vez en la vida. Ya sea por su geología, por su leyenda o por la belleza de la costa, la visita es imprescindible en cualquier viaje a Irlanda del Norte. Más información en la web oficial de turismo de Irlanda del Norte.
Si dispones de tiempo, dedica un día completo a la zona: por la mañana, la Calzada del Gigante; a mediodía, una comida en Bushmills; y por la tarde, el castillo de Dunluce al atardecer.
En la costa norte de Irlanda del Norte, en el condado de Antrim, cerca del pueblo de Bushmills.
Por el enfriamiento lento de coladas de lava hace unos 50 a 60 millones de años, que formó columnas de basalto.
Alrededor de 40.000 columnas, la mayoría de forma hexagonal.
Según la tradición, la construyó el gigante Finn McCool para cruzar hasta Escocia y enfrentarse a su rival.
El acceso a las columnas es libre en muchas zonas, pero el centro de visitantes y el aparcamiento son de pago.
Alrededor de una hora y cuarto en coche por la ruta más directa.
Sí, la Calzada del Gigante y su costa fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El castillo de Dunluce, la destilería Bushmills, el puente de Carrick-a-Rede y The Dark Hedges.
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