La comida típica de El Salvador es sabrosa, abundante y profundamente ligada al maíz, un ingrediente sagrado para los pueblos mesoamericanos. En ella se mezclan las raíces indígenas, la herencia española y productos de la tierra como el frijol, el arroz, la yuca, el loroco o el cacao. Su gran embajadora es la pupusa, pero la gastronomía salvadoreña va mucho más allá. En esta guía repasamos los platos, bebidas y dulces que no puedes dejar de probar en tu viaje.
La cocina salvadoreña se basa en el maíz, que se utiliza para tortillas, tamales, atoles y masas de todo tipo. A él se suman el frijol, el arroz, las verduras y carnes como el cerdo, el pollo y la res. Es una cocina de sabores suaves, en la que el picante se añade al gusto con salsas y encurtidos. Los mercados, las pupuserías y los comedores populares son los mejores lugares para conocerla.
Las pupusas son tortillas gruesas de masa de maíz o de arroz rellenas y cocinadas en una plancha llamada comal. Son el plato nacional de El Salvador y cuentan incluso con un día propio, el Día Nacional de la Pupusa, que se celebra el segundo domingo de noviembre.

Se acompañan siempre de curtido, una ensalada de repollo, zanahoria y cebolla encurtida en vinagre, y de una salsa de tomate ligera.
La yuca, frita o cocida, se sirve con chicharrón, curtido y salsa de tomate. Es un plato muy popular como merienda en mercados y ferias.
Son bocadillos rellenos de pollo guisado en una salsa de tomate y especias, acompañados de verduras. Son típicos de las celebraciones, especialmente en Navidad.
En El Salvador hay muchas variedades: los tamales de gallina, con carne y verduras envueltos en hoja de plátano; los pisques, rellenos de frijol; y los tamales de elote, dulces, elaborados con maíz tierno.
Esta sopa contundente se prepara con pata de res, tripas, yuca, maíz, plátano y verduras. Es uno de los platos más tradicionales de los comedores populares.
Plato de fiesta en el que el pollo se cocina a fuego lento en chicha, una bebida fermentada de maíz, con especias, ciruelas pasas y un toque dulce.
Masa de plátano maduro rellena de leche poleada o frijol y frita. Se espolvorean con azúcar y son un postre muy apreciado.

La quesadilla salvadoreña es un bizcocho elaborado con queso y arroz, perfecto para acompañar el café. También son populares las semitas, los dulces de frutas, las riguas de elote y las minutas, un granizado de hielo con sirope.
Las pupuserías se encuentran en cada esquina, pero algunas localidades son famosas por ellas, como Olocuilta, donde son típicas las pupusas de arroz. La feria gastronómica de Juayúa, en la Ruta de las Flores, y los mercados de San Salvador son lugares perfectos para probar muchos platos en un solo día. Si puedes, comparte mesa con una familia salvadoreña: la hospitalidad forma parte de la experiencia.
La comida callejera es una parte fundamental de la gastronomía salvadoreña. En las esquinas de pueblos y ciudades es habitual encontrar puestos de elotes locos, mazorcas de maíz asadas cubiertas de mayonesa, salsas, queso rallado y mostaza; de mangos verdes con sal, limón y alguashte, una semilla de calabaza molida; o de pan dulce recién horneado. En los mercados municipales, los comedores ofrecen menús del día muy económicos con sopa, arroz, frijoles, tortillas y una bebida natural.
Pide siempre las pupusas recién hechas y cómelas con la mano, como hacen los salvadoreños. No tengas miedo de probar el curtido y las salsas caseras, y acompaña tu comida con un refresco natural. Si viajas en fin de semana, acércate a una feria gastronómica: es la mejor forma de descubrir la comida típica de El Salvador en un ambiente festivo y popular.
La pupusa, una tortilla gruesa de maíz o arroz rellena de queso, frijol, chicharrón o loroco.
Una flor comestible de sabor aromático que se usa como relleno de las pupusas.
El segundo domingo de noviembre.
Una ensalada de repollo, zanahoria y cebolla encurtida en vinagre que acompaña a las pupusas.
Principalmente de semillas de morro, arroz, cacao y especias.
Bocadillos rellenos de pollo guisado en salsa, típicos de Navidad y celebraciones.
Olocuilta es famosa por sus pupusas de arroz, aunque se encuentran en todo el país.
En general no. El picante se añade al gusto con salsas y encurtidos.
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