Mongolia es uno de los países más fascinantes y desconocidos del planeta. Tierra de Gengis Kan, de nómadas que cambian de campamento con las estaciones y de paisajes donde se puede conducir durante horas sin cruzarse con nadie, esconde historias que sorprenden a cualquier viajero. Estas son las curiosidades de Mongolia más llamativas, perfectas para entender mejor el país antes de tu viaje o simplemente para dejar con la boca abierta a tus amigos.
Con alrededor de 3,5 millones de habitantes en un territorio de más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados, Mongolia es el país soberano con menor densidad de población. Además, casi la mitad de sus habitantes vive en la capital, por lo que en el campo el vacío es aún mayor.
Por su altitud y su clima continental, Ulán Bator tiene la temperatura media anual más baja de todas las capitales del planeta. En enero, los termómetros bajan con frecuencia de los -30 ºC.
Mongolia disfruta de unos 250 días de sol al año, de ahí su apodo. El cielo azul tiene incluso un significado espiritual: Tengri, el cielo eterno, era la divinidad suprema de los antiguos mongoles.
En el cañón de Yolyn Am, en pleno desierto del Gobi, una capa de hielo puede persistir en algunos años hasta principios del verano gracias a la sombra del desfiladero.
La ganadería es esencial en Mongolia, y el país cuenta con decenas de millones de cabezas de ganado. Solo de caballos hay más ejemplares que habitantes, lo que da una idea de su importancia en la vida nómada.
Ovejas, cabras, caballos, vacas o yaks y camellos forman el llamado «cinco hocicos», la base tradicional de la economía y la alimentación nómadas.
La vivienda tradicional de los nómadas, el ger, está hecha de madera, fieltro y lona. Una familia puede desmontarlo y volver a montarlo en pocas horas cuando se traslada con su ganado a un nuevo pasto.

El caballo de Przewalski, llamado takhi, llegó a extinguirse en libertad y fue reintroducido en Mongolia a partir de ejemplares criados en zoológicos. Hoy se puede ver en parques como Hustai.
En las carreras de caballos del festival Naadam, que recorren decenas de kilómetros por la estepa, los jinetes suelen ser niños, ya que su poco peso permite a los caballos correr más rápido.
En el siglo XIII, Gengis Kan y sus sucesores construyeron un imperio que se extendía desde Corea hasta Europa del Este. Fue el mayor imperio de territorio continuo que ha existido.
Según la tradición, fue enterrado en secreto y el lugar se ocultó deliberadamente. Pese a numerosas expediciones, su tumba sigue sin encontrarse y muchos mongoles prefieren que siga siendo así.

El khöömei o canto difónico permite a un solo intérprete producir simultáneamente dos o más sonidos. Está reconocido por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial.
El mongol se escribe habitualmente con el alfabeto cirílico, pero el país está recuperando la escritura mongola tradicional, que se escribe en vertical, de arriba abajo.
En la lucha tradicional, uno de los tres deportes del Naadam, no hay límite de tiempo ni categorías por peso. Pierde quien toca el suelo con cualquier parte del cuerpo que no sean los pies o las manos.
El desierto del Gobi es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo. Allí se hallaron en la década de 1920 los primeros nidos de huevos de dinosaurio documentados y restos del famoso velociraptor.
Más allá de los datos, lo que más sorprende al viajero es la hospitalidad. Cualquier familia nómada abre las puertas de su ger al visitante, le ofrece té con leche y sal, y comparte con él su comida sin pedir nada a cambio. Esa forma de vida, adaptada durante siglos a uno de los entornos más duros del planeta, es quizá la mayor de todas las curiosidades de Mongolia. Encontrarás más información en la web oficial de turismo de Mongolia.
Por Gengis Kan y el Imperio mongol, el desierto del Gobi, su cultura nómada, el festival Naadam y sus inmensos paisajes vírgenes.
Alrededor de 3,5 millones de personas, de las cuales casi la mitad vive en Ulán Bator.
Sí. El número de caballos supera al de habitantes, y el total de cabezas de ganado se cuenta en decenas de millones.
El mongol, que se escribe con alfabeto cirílico, aunque también se está recuperando la escritura mongola tradicional.
La vivienda tradicional nómada, una tienda circular de madera y fieltro que se puede montar y desmontar en pocas horas.
Nadie lo sabe. Su tumba se ocultó deliberadamente y, a día de hoy, sigue sin encontrarse.
El canto difónico mongol, una técnica vocal que permite emitir varios sonidos a la vez y que es patrimonio inmaterial de la UNESCO.
Porque tiene unos 250 días soleados al año y porque el cielo, Tengri, tenía un papel sagrado en las creencias tradicionales.
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