El desierto del Gobi es uno de los lugares más fascinantes de Asia. Se extiende por el sur de Mongolia y el norte de China y, lejos de la imagen de un mar de arena infinito, combina estepas pedregosas, cañones helados, montañas, oasis y dunas gigantescas. Aquí se descubrieron los primeros huevos de dinosaurio conocidos por la ciencia, y aquí siguen viviendo familias nómadas que crían camellos bactrianos. En esta guía te contamos qué ver, cuándo ir y cómo organizar tu viaje al Gobi mongol.
El Gobi es uno de los desiertos más grandes del mundo y, sobre todo, un desierto frío. En verano se superan los 35 ºC durante el día, pero en invierno las temperaturas bajan de -30 ºC y puede nevar sobre las dunas. Solo una pequeña parte de su superficie está cubierta de arena; el resto son llanuras de grava, estepas semiáridas y montañas.
La palabra «gobi» se usa en mongol para referirse a zonas áridas con escasa vegetación, y los mongoles distinguen hasta decenas de tipos de gobi distintos. Es un ecosistema frágil pero lleno de vida, con gacelas, íbices, asnos salvajes y, en zonas remotas, el esquivo leopardo de las nieves.
Son la imagen más famosa del Gobi: una cadena de dunas de unos 100 kilómetros de largo que alcanza unos 300 metros de altura. Se las conoce como las «dunas cantantes», porque el viento produce un sonido grave al mover la arena. Subir a lo más alto al atardecer es una de las experiencias más inolvidables del viaje, aunque exige esfuerzo. En la base se puede dar un paseo en camello bactriano.

Situado en el Parque Nacional Gobi Gurvan Saikhan, este desfiladero estrecho y sombreado conserva un glaciar de hielo que en algunos años resiste hasta principios del verano. Es sorprendente encontrar hielo en pleno desierto. El nombre significa «boca del quebrantahuesos», por las aves rapaces que sobrevuelan la zona.

Estos acantilados de arenisca rojiza reciben su nombre por el color intenso que adquieren al atardecer. En la década de 1920, las expediciones del explorador estadounidense Roy Chapman Andrews encontraron aquí los primeros nidos de huevos de dinosaurio documentados, además de fósiles de especies como el velociraptor.
Esta formación de acantilados erosionados, con franjas blancas, rosas y anaranjadas, recuerda desde lejos a una ciudad en ruinas. Es antiguo fondo marino y uno de los paisajes más fotogénicos del Gobi, especialmente con la luz de la mañana o de la tarde.
Para los más aventureros, este remoto cañón del Gobi occidental ofrece un paisaje de muros rojizos y formaciones erosionadas, lejos de las rutas habituales. Requiere varios días de viaje en 4×4 y es también un importante yacimiento paleontológico.
La mejor época es de mayo a septiembre. Junio y septiembre suelen ofrecer temperaturas más suaves que julio y agosto, cuando el calor diurno puede ser intenso. La primavera es la temporada de las tormentas de arena, y el invierno es extremadamente frío, aunque a principios de marzo se celebra el Festival de los Mil Camellos, una experiencia muy especial.
La mayoría de las rutas parten de Ulán Bator en 4×4 con conductor y guía. Por carretera se necesitan al menos cinco o seis días para ver lo esencial y regresar. Si dispones de poco tiempo, puedes volar a Dalanzadgad, la capital de la provincia de Ömnögovi, y recorrer los principales puntos desde allí.
El alojamiento es en campamentos de gers turísticos o con familias nómadas, en algunos casos sin ducha ni electricidad continua.
Un circuito clásico de cinco o seis días desde Ulán Bator suele empezar en Tsagaan Suvarga, continuar hacia el cañón de Yolyn Am, dedicar una noche o dos a las dunas de Khongoryn Els y terminar en los Acantilados Llameantes de Bayanzag antes de regresar hacia el norte. Muchas rutas añaden una parada en las formaciones de Baga Gazriin Chuluu. Si dispones de más tiempo, se puede enlazar el Gobi con el valle del Orkhon y Karakorum en un circuito de dos semanas por el centro y el sur del país.
El desierto del Gobi es un viaje a la esencia de Mongolia, entre dunas, dinosaurios y cielos estrellados. Encontrarás más información en la web oficial de turismo de Mongolia.
En el sur de Mongolia y el norte de China. La parte más visitada por los viajeros es el Gobi mongol, en la provincia de Ömnögovi.
De mayo a septiembre, especialmente junio y septiembre, cuando las temperaturas son más agradables.
Por carretera desde Ulán Bator, un mínimo de cinco o seis días. Con un vuelo a Dalanzadgad puedes reducirlo a tres o cuatro.
Sí. Es un desierto frío: en invierno se superan los -30 ºC y en verano las noches pueden ser frescas.
Las dunas más famosas del Gobi, con unos 100 kilómetros de longitud y hasta unos 300 metros de altura.
Sí. Los Acantilados Llameantes de Bayanzag son famosos por sus hallazgos, y algunos fósiles se exhiben en museos de Ulán Bator.
En campamentos de gers turísticos o con familias nómadas, con servicios básicos.
Sí. Junto a las dunas de Khongoryn Els es habitual dar paseos en camello bactriano, el camello de dos jorobas.
Leave A Comment