Hace apenas unas décadas, Astana era una ciudad provinciana en mitad de la estepa. Desde que se convirtió en capital de Kazajistán en 1997, se ha transformado en uno de los escaparates de arquitectura contemporánea más sorprendentes del mundo, con edificios firmados por arquitectos como Norman Foster o Kisho Kurokawa. Si estás preparando tu viaje y te preguntas qué ver en Astana, aquí tienes los lugares imprescindibles y consejos prácticos para disfrutarla al máximo.
Es el gran símbolo de la capital. Esta torre de 97 metros, cuya altura hace referencia al año en que Astana pasó a ser capital, representa el árbol de la vida de una leyenda kazaja, con una esfera dorada que simboliza el huevo del ave mítica Samruk. Desde el mirador superior se obtiene una de las mejores vistas del eje central de la ciudad.

Diseñado por Norman Foster, el Khan Shatyr es un gigantesco centro de ocio con forma de tienda de campaña tradicional. Su cubierta translúcida permite mantener una temperatura agradable en su interior incluso en pleno invierno, cuando fuera se alcanzan temperaturas bajo cero extremas. Dentro hay tiendas, restaurantes, atracciones e incluso una playa artificial.

Otra obra de Foster, esta pirámide de cristal y piedra fue concebida como sede del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. En su interior destacan una ópera y una espectacular cúpula decorada con palomas, símbolo de la convivencia entre culturas.
Inaugurada en 2012, es una de las mezquitas más grandes de Asia Central. Su arquitectura, de estilo clásico islámico con decoración de motivos kazajos, impresiona por su tamaño y su luminoso interior de mármol blanco. Se puede visitar fuera de los horarios de oración con vestimenta respetuosa.
Construida para la Exposición Internacional de 2017, Nur Alem es una enorme esfera de cristal que alberga un museo dedicado a las energías del futuro. Cada planta está dedicada a un tipo de energía y desde lo alto se contemplan vistas panorámicas del recinto.
Es uno de los museos más grandes de Asia Central y el mejor lugar para conocer la historia del país. Su sala del oro guarda piezas escitas de gran valor, entre ellas réplicas del famoso Hombre de Oro, un guerrero enterrado con una armadura decorada con miles de piezas doradas.
La residencia oficial del presidente, con su cúpula azul y dorada, domina el extremo del bulevar principal. No se puede visitar por dentro de forma habitual, pero merece la pena contemplarlo desde el exterior y fotografiarlo al atardecer.
Este gran edificio de estilo neoclásico ofrece una programación de ópera y ballet de alto nivel a precios muy asequibles en comparación con Europa. Asistir a una función es una forma distinta de descubrir la vida cultural de la ciudad.
El eje central de la ciudad une Khan Shatyr con Ak Orda y pasa junto a Baiterek. Recorrerlo a pie permite ver de un solo vistazo la ambición arquitectónica de la capital, con fuentes, jardines y edificios monumentales a ambos lados.
A orillas del río Ishim hay paseos agradables en los meses cálidos. En la orilla derecha se conserva la parte más antigua de la ciudad, con edificios de época soviética que contrastan con la modernidad del nuevo centro administrativo.
Día 1: empieza en el Palacio de la Paz y la Concordia y el palacio Ak Orda, recorre a pie el bulevar Nurzhol hasta la torre Baiterek para subir al mirador y termina la tarde en Khan Shatyr, donde puedes cenar y hacer compras.
Día 2: dedica la mañana al Museo Nacional de Kazajistán y visita después la mezquita Hazrat Sultan. Por la tarde, acércate a la esfera Nur Alem y, si hay función, remata el día con una ópera o un ballet en el Teatro de la Ópera Astana.
Astana es una ciudad única que resume la ambición del Kazajistán moderno. Ahora que sabes qué ver en Astana, combínala con la naturaleza de Almaty para tener una visión completa del país. Puedes encontrar más información en la web oficial de turismo de Kazajistán.
Dos días completos son suficientes para visitar sus principales monumentos, museos y pasear por el bulevar Nurzhol.
La torre Baiterek, el centro Khan Shatyr, el Palacio de la Paz y la Concordia y la mezquita Hazrat Sultan son sus iconos más reconocibles.
En 2019 pasó a llamarse Nur-Sultan en honor al primer presidente del país, pero en 2022 recuperó su nombre de Astana, que en kazajo significa «capital».
De mayo a septiembre, cuando las temperaturas son agradables. En invierno el frío es extremo, aunque la ciudad está preparada para ello.
Sí. Un ascensor lleva hasta el mirador de la esfera dorada, desde donde se contempla una vista panorámica del centro de la ciudad.
Tiendas, restaurantes, cines, atracciones y una zona de playa interior, todo bajo una cubierta que mantiene una temperatura agradable todo el año.
Es algo más cara que otras ciudades de Kazajistán, pero sigue siendo asequible en comparación con las capitales de Europa occidental.
La forma más rápida es el avión, con unas dos horas de vuelo. También hay trenes, incluidos nocturnos, que tardan considerablemente más.
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