El Salvador es pequeño, pero cada kilómetro esconde algo interesante. En un solo viaje puedes asomarte al cráter de un volcán activo, bañarte en un lago formado en una caldera, pasear por calles empedradas coloniales, descubrir una aldea maya sepultada por la ceniza y terminar el día viendo a los surfistas cabalgar las olas del Pacífico. Si te preguntas qué ver en El Salvador, aquí tienes los 10 lugares imprescindibles para planificar tu ruta.

La capital ha renovado en los últimos años su centro histórico, que hoy invita a pasear. Merece la pena visitar la Catedral Metropolitana, en cuya cripta descansa san Óscar Arnulfo Romero; el Palacio Nacional; el Teatro Nacional y la iglesia de El Rosario, una obra de arquitectura moderna con impresionantes vitrales de colores. En la zona oeste se alza el monumento al Divino Salvador del Mundo, símbolo del país.
Considerado uno de los pueblos coloniales más bonitos de Centroamérica, Suchitoto conserva calles empedradas, casas de colores y la iglesia de Santa Lucía, de fachada blanca. Desde el pueblo se contemplan las vistas del lago Suchitlán, y en los alrededores se encuentra la cascada de Los Tercios, con curiosas columnas de roca basáltica.
Esta ruta une varios pueblos de montaña del occidente del país, como Nahuizalco, Juayúa, Apaneca y Concepción de Ataco, entre cafetales, murales de colores, mercados de artesanía y ferias gastronómicas. Es una de las experiencias más populares de El Salvador.
El Ilamatepec es el volcán más alto del país. Su ascenso, desde el Parque Nacional Cerro Verde, es una caminata de unas dos horas que termina en el borde de un cráter con una laguna de color verde turquesa en su interior. Desde la cima se ven el volcán Izalco y el lago de Coatepeque.
Este cono casi perfecto, de laderas oscuras y sin vegetación, estuvo en erupción de forma casi continua durante cerca de dos siglos, hasta mediados del siglo XX. Sus llamaradas eran visibles desde el mar, por lo que los marinos lo llamaban el «Faro del Pacífico».
Formado en una antigua caldera volcánica, este lago de aguas azules rodeado de laderas verdes es uno de los paisajes más bellos del país. Se puede nadar, hacer kayak o simplemente comer frente al agua en alguno de sus restaurantes.
A poca distancia de la capital, el Parque Nacional El Boquerón permite asomarse al gran cráter del volcán de San Salvador, de varios cientos de metros de profundidad, a través de senderos sencillos rodeados de vegetación.

Conocida como la «Pompeya de América», esta aldea maya quedó sepultada por la ceniza de una erupción volcánica hacia el siglo VII. Gracias a ello se conservaron casas, almacenes, cultivos y objetos cotidianos, lo que permite conocer cómo vivían los campesinos mayas. Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Tazumal, en Chalchuapa, es el sitio arqueológico maya más conocido del país, con una pirámide escalonada rodeada de otras estructuras. El parque arqueológico de San Andrés, cerca de Joya de Cerén, completa una ruta interesante por el pasado prehispánico salvadoreño.
La costa salvadoreña es famosa por el surf. El Tunco, El Zonte y Punta Roca, en La Libertad, atraen a surfistas de todo el mundo, mientras que en el oriente playas como El Cuco o Las Flores ofrecen un ambiente más tranquilo. En Los Cóbanos se encuentra uno de los pocos arrecifes coralinos del Pacífico centroamericano.
Una ruta de una semana puede empezar en San Salvador y Suchitoto, continuar hacia Joya de Cerén y el volcán de Santa Ana, recorrer la Ruta de las Flores y terminar en las playas de La Libertad. Con más días, añade el oriente del país, con las playas de El Cuco y las montañas de Perquín. Gracias a las cortas distancias, es posible dormir en pocos lugares y hacer excursiones de un día.
El Salvador sorprende a todos los que lo visitan. Ahora que sabes qué ver en El Salvador, solo te queda preparar tu viaje al Pulgarcito de América.
Reserva un día para cada gran zona y deja margen para disfrutar sin prisas. Sube a los volcanes por la mañana, cuando el cielo está más despejado, y guarda las tardes para los pueblos, los miradores y las playas. Contrata guías locales en los parques nacionales y lleva siempre agua, protección solar y algo de efectivo.
El volcán de Santa Ana, el lago de Coatepeque, Suchitoto, la Ruta de las Flores y las playas de surf de La Libertad.
Una semana es suficiente para lo esencial. Con diez días podrás incluir el oriente del país.
Una aldea maya sepultada por una erupción volcánica, conocida como la Pompeya de América y declarada Patrimonio de la Humanidad.
Sí, desde el Parque Nacional Cerro Verde, en una caminata guiada de unas dos horas.
Porque durante casi dos siglos estuvo en erupción y sus llamaradas servían de referencia a los barcos.
Suchitoto, con sus calles empedradas, su iglesia blanca y sus vistas al lago Suchitlán.
El centro histórico, la Catedral Metropolitana, la iglesia de El Rosario, el Palacio Nacional y el volcán de San Salvador.
En El Tunco, El Zonte y Punta Roca, en La Libertad, entre otras playas del Pacífico.
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