Guyana es uno de los países menos visitados de Sudamérica, y precisamente por eso conserva algunos de los paisajes más vírgenes del continente. Selvas tropicales que se extienden hasta el horizonte, ríos gigantescos, cascadas que caen desde mesetas de roca, sabanas donde pastan los osos hormigueros y playas donde anidan las tortugas marinas componen un destino único. Si te preguntas qué ver en Guyana, aquí tienes los 10 lugares imprescindibles, organizados por regiones para que puedas planificar tu viaje.
La capital es una ciudad de ambiente caribeño, con edificios coloniales de madera pintados de blanco, amplias avenidas y canales heredados de la época holandesa. Entre sus visitas imprescindibles están la catedral de San Jorge, una de las iglesias de madera más altas del mundo; el mercado de Stabroek, con su icónica torre del reloj de hierro; el malecón junto al océano Atlántico y el jardín botánico, donde es posible ver manatíes en los canales.
En la costa noroeste, cerca de la frontera con Venezuela, esta larga playa de conchas es uno de los lugares de anidación de tortugas marinas más importantes de la región. Varias especies, entre ellas la tortuga laúd, acuden a desovar en sus arenas. Es un área protegida de difícil acceso, que se visita con operadores especializados.
En una isla del estuario del río Essequibo se conservan los restos de este fuerte holandés del siglo XVIII y el antiguo edificio del tribunal, testimonio de la época colonial. La excursión en barco por el mayor río del país es una experiencia en sí misma.
Son la gran joya natural de Guyana. El río Potaro se precipita en un salto de unos 226 metros de caída libre, varias veces la altura de las cataratas del Niágara, en medio de una selva intacta. Lo más habitual es visitarlas en una excursión de un día en avioneta desde Georgetown, que ofrece además vistas aéreas espectaculares.
Esta reserva protege casi 400.000 hectáreas de selva tropical dedicadas a la conservación y al uso sostenible. Es uno de los mejores lugares del país para ver fauna, desde monos aulladores hasta jaguares, y alberga una pasarela suspendida entre las copas de los árboles que permite observar la vida del dosel forestal.

Es el río más largo de Guyana y uno de los más caudalosos de la región. Sus aguas atraviesan el país de sur a norte, con cientos de islas en su desembocadura. Navegar por él es la mejor forma de comprender la importancia de los ríos en la vida del país.

En el suroeste del país, la selva deja paso a una inmensa sabana salpicada de termiteros, humedales y montañas. Es territorio de vaqueros y comunidades indígenas, y uno de los mejores lugares de Sudamérica para ver osos hormigueros gigantes, nutrias gigantes y aves como el águila harpía.
Esta aldea del pueblo makushi, en el borde entre la selva y la sabana, es un ejemplo de turismo comunitario. Sus habitantes guían a los visitantes en caminatas por la selva, paseos en canoa y observación de aves, y comparten su cultura y su forma de vida.
Estas montañas cubiertas de bosque, en el corazón del Rupununi, son un área protegida con una extraordinaria biodiversidad. Albergan una gran parte de las especies de aves y mamíferos registradas en el país.
Cerca de la frontera con Brasil, el río Ireng forma una serie de escalones de jaspe rojizo por los que el agua cae en cascadas poco profundas. A diferencia de Kaieteur, aquí es posible bañarse en sus pozas naturales. Algunas excursiones combinan ambas cataratas en un mismo día.
Una ruta de diez días puede empezar con uno o dos días en Georgetown y una excursión en avioneta a Kaieteur, y continuar hacia el interior, con varias noches en Iwokrama, Surama y algún lodge del Rupununi. Si dispones de más tiempo, añade Shell Beach en temporada de anidación o una excursión por el Essequibo. Dado que las infraestructuras son limitadas, lo más cómodo es organizar el viaje con operadores locales especializados en ecoturismo.
Guyana es un destino para los amantes de la naturaleza y la aventura. Ahora que sabes qué ver en Guyana, solo te queda preparar tu viaje a la tierra de las muchas aguas.
Reserva los vuelos al interior y los lodges con antelación, ya que las plazas son limitadas. Lleva ropa ligera de manga larga, repelente, prismáticos y un chubasquero. Recuerda que la vacuna de la fiebre amarilla es obligatoria según las autoridades españolas, y sigue siempre las recomendaciones de seguridad en Georgetown. Con estas precauciones, disfrutarás de una de las experiencias de naturaleza más auténticas de Sudamérica.
Las cataratas Kaieteur, una de las cascadas de caída libre más impresionantes del mundo.
Unos diez días permiten combinar Georgetown, Kaieteur, Iwokrama y el Rupununi.
La catedral de San Jorge, el mercado de Stabroek, el malecón y el jardín botánico.
En el bosque de Iwokrama, la sabana del Rupununi y los montes Kanuku.
Una gran sabana del suroeste del país, con humedales, montañas y abundante fauna.
En Kaieteur no, pero sí en las pozas de las cataratas Orinduik.
En Shell Beach, en la costa noroeste, durante la temporada de anidación.
No es obligatorio, pero es muy recomendable para visitar el interior.
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