Irlanda del Norte es uno de esos destinos que sorprenden por la cantidad de lugares espectaculares que concentra en tan poco espacio. En pocos kilómetros se suceden acantilados, castillos en ruinas, playas salvajes, ciudades amuralladas, lagos y montañas de cuento. Si te preguntas qué ver en Irlanda del Norte, en este artículo repasamos los 10 lugares imprescindibles para planificar tu ruta, desde los grandes clásicos hasta algunos rincones menos conocidos.
La capital de Irlanda del Norte es una ciudad vibrante que ha sabido reinventarse. Su gran atracción es Titanic Belfast, un museo espectacular levantado junto a los astilleros donde se construyó el famoso transatlántico. También merece la pena ver el Ayuntamiento, el mercado victoriano de St George’s, el barrio de la Catedral, lleno de pubs, y los murales políticos de los barrios del oeste, que ayudan a entender la historia reciente.

Derry, también llamada Londonderry, es la única ciudad de Irlanda con sus murallas del siglo XVII completas. Recorrerlas a pie permite contemplar el casco antiguo, el Guildhall de estilo neogótico y los murales del barrio de Bogside. El Puente de la Paz, sobre el río Foyle, se ha convertido en un símbolo de reconciliación.
Es el lugar más famoso del país y un Patrimonio de la Humanidad. Unas 40.000 columnas de basalto, en su mayoría hexagonales, se adentran en el mar formando un paisaje único, resultado de una antigua actividad volcánica. La leyenda cuenta que fue construida por el gigante Finn McCool para cruzar hasta Escocia.
Este puente de cuerda une la costa con una pequeña isla, suspendido a unos 30 metros sobre el mar. Originalmente lo utilizaban los pescadores de salmón. Cruzarlo, con el viento y el mar turquesa bajo los pies, es una experiencia inolvidable.
Las ruinas de este castillo medieval se asoman al borde de un acantilado sobre el Atlántico. Cuenta la leyenda que una noche de tormenta parte de la cocina se desplomó al mar. Es una de las estampas más fotogénicas de la costa.
Esta avenida de hayas centenarias, cuyas ramas se entrelazan formando un túnel natural, se hizo mundialmente famosa como el Camino Real de Juego de Tronos. Conviene visitarla temprano para evitar las multitudes.
Sobre un acantilado junto a la playa de Downhill se alza el templo de Mussenden, un pequeño edificio circular del siglo XVIII que forma parte de una antigua finca. Las vistas sobre el océano y la larga playa de arena son espectaculares.

Al sur de Belfast, estas montañas de granito son un paraíso para el senderismo. Su paisaje inspiró al escritor C. S. Lewis, nacido en Belfast, para imaginar el mundo de Narnia. El Slieve Donard, con unos 850 metros, es la cumbre más alta de Irlanda del Norte.
El condado de Fermanagh es una región de lagos, islas y bosques. Destacan el lago Erne, las cuevas de Marble Arch y la pasarela de Cuilcagh, conocida como la «escalera al cielo», que asciende entre turberas hasta un mirador panorámico.
En el pueblo de Bushmills se encuentra una de las destilerías de whisky más antiguas del mundo, con una licencia que se remonta a 1608. La visita guiada termina, como no podía ser de otra forma, con una cata.
Una ruta clásica de una semana empieza con dos días en Belfast, continúa por la Ruta de la Costa de la Calzada, con paradas en los Glens de Antrim, Carrick-a-Rede, la Calzada del Gigante y Dunluce, y termina en Derry. Si dispones de más tiempo, añade Fermanagh y las montañas de Mourne. Lo más cómodo es recorrerla en coche, aunque también hay excursiones organizadas desde Belfast.
Irlanda del Norte es pequeña, pero está llena de sorpresas. Ahora que sabes qué ver en Irlanda del Norte, solo te queda elegir tu ruta. Más información en la web oficial de turismo de Irlanda del Norte.
Empieza temprano los días de costa para llegar a la Calzada del Gigante y a Carrick-a-Rede antes que los autobuses de excursiones. Reserva con antelación las entradas a Titanic Belfast y al puente colgante en temporada alta, y deja siempre tiempo para parar en los pequeños pueblos y miradores de la carretera: en Irlanda del Norte, muchas de las mejores sorpresas aparecen donde menos lo esperas. Lleva ropa impermeable, calzado cómodo y, si puedes, termina cada jornada en un pub con música en directo.
La Calzada del Gigante, el puente de Carrick-a-Rede, el castillo de Dunluce y las murallas de Derry.
Una semana es suficiente para Belfast, la costa de Antrim y Derry. Con más días puedes incluir Fermanagh y Mourne.
Una ruta panorámica entre Belfast y Derry que recorre la costa de Antrim y sus principales atractivos.
En lugares como The Dark Hedges, el puerto de Ballintoy, el bosque de Tollymore o Castle Ward, entre otros.
Titanic Belfast, el Ayuntamiento, el mercado de St George’s, el barrio de la Catedral y los murales.
Por razones históricas y políticas se usa tanto Derry como Londonderry, según la comunidad.
El Slieve Donard, en las montañas de Mourne, con unos 850 metros.
Sí, hay excursiones de un día a la Calzada del Gigante y Belfast, aunque se recomienda dedicarle más tiempo.
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