Mongolia es un país inmenso, casi tres veces más grande que España, y la mayoría de sus tesoros se encuentran lejos de las ciudades. Dunas gigantes, lagos de aguas cristalinas, monasterios budistas, praderas salpicadas de gers y montañas nevadas componen un mosaico difícil de igualar. Si estás preparando tu ruta y te preguntas qué ver en Mongolia, aquí tienes los 10 lugares imprescindibles, organizados por regiones para que puedas planificar mejor tu viaje.
La capital concentra casi la mitad de la población del país y es la puerta de entrada a cualquier viaje. Merece la pena dedicarle al menos un día para visitar el monasterio de Gandan, la plaza de Gengis Kan, el Museo Nacional de Gengis Kan y el mirador de Zaisan, con vistas a toda la ciudad.
A poco más de una hora de la capital, este parque ofrece formaciones rocosas espectaculares, como la famosa Roca Tortuga, praderas para montar a caballo y el templo de meditación de Aryabal. Es la mejor opción para una primera noche en un ger si tienes poco tiempo.
En Tsonjin Boldog se alza una gigantesca estatua de acero de Gengis Kan a caballo de unos 40 metros de altura. Se puede subir hasta la cabeza del caballo para contemplar la estepa desde un mirador.
Aquí se reintrodujo con éxito el caballo de Przewalski, llamado takhi en mongol, el último caballo salvaje del mundo, que llegó a extinguirse en libertad. Al atardecer es posible verlos pastar en manadas.

Karakorum fue la capital del Imperio mongol en el siglo XIII. De aquella ciudad queda poco, pero junto a ella se encuentra Erdene Zuu, el monasterio budista más antiguo que se conserva en el país, rodeado por una muralla con 108 estupas. Forma parte del Paisaje Cultural del Valle del Orkhon, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este valle es uno de los paisajes más bellos del país, con ríos, praderas volcánicas y la cascada del Orkhon. Es una zona ideal para convivir con familias nómadas y hacer rutas a caballo.
El Gran Lago Blanco es un lago de origen volcánico de aguas limpísimas. Muy cerca se puede subir al cráter del volcán extinto Khorgo en una caminata corta con vistas espectaculares sobre los campos de lava.

Conocido como la «perla azul de Mongolia», este lago del norte concentra la mayor parte del agua dulce del país. Rodeado de bosques de alerces y montañas, es perfecto para hacer senderismo, navegar en kayak o montar a caballo. En la región viven los tsaatan, pastores de renos de la taiga.
El Gobi no es solo arena: combina estepas, cañones y montañas. Sus grandes atractivos son las dunas de Khongoryn Els, que alcanzan unos 300 metros de altura; el cañón de Yolyn Am, donde el hielo puede persistir hasta principios del verano; los Acantilados Llameantes de Bayanzag, famosos por sus fósiles de dinosaurio; y las formaciones erosionadas de Tsagaan Suvarga.
En el extremo occidental del país, la provincia de Bayan-Ölgii está habitada mayoritariamente por kazajos que mantienen viva la caza con águilas. Sus montañas nevadas, glaciares y lagos alpinos, como los del Parque Nacional Altai Tavan Bogd, son un paraíso para los viajeros aventureros. Allí se encuentra el pico Khuiten, el más alto de Mongolia.
Fuera de Ulán Bator, el alojamiento más habitual son los campamentos de gers turísticos, que ofrecen camas, comidas y, en muchos casos, duchas y baños compartidos. En las zonas más remotas, la opción más auténtica es alojarse con familias nómadas, que ceden un ger a los viajeros a cambio de una pequeña compensación. En algunas rutas de montaña o trekking también se acampa en tienda de campaña. Sea cual sea la opción, la experiencia de dormir bajo un cielo lleno de estrellas es uno de los grandes recuerdos del viaje.
Con dos semanas puedes combinar Ulán Bator, el valle del Orkhon, Karakorum y el Gobi en un circuito clásico. Si dispones de tres semanas, añade el lago Khövsgöl en el norte. El Altái occidental requiere normalmente un vuelo interno y varios días adicionales. Dado que las distancias son enormes y muchas pistas no están señalizadas, lo más recomendable es contratar un conductor con vehículo 4×4 y un guía local que conozca las rutas y a las familias nómadas.
Mongolia recompensa a quien le dedica tiempo. Ahora que sabes qué ver en Mongolia, solo te queda elegir tu ruta. Puedes encontrar más información en la web oficial de turismo de Mongolia.
El desierto del Gobi, el lago Khövsgöl y el valle del Orkhon son los paisajes más espectaculares y los más valorados por los viajeros.
Dos semanas permiten un circuito por el centro del país y el Gobi. Para añadir Khövsgöl o el Altái, lo ideal son tres semanas o más.
Es posible con un vuelo interno, pero por carretera se necesitan al menos cinco o seis días para ver sus principales atractivos.
Fue la capital del Imperio mongol en el siglo XIII. Hoy destaca el monasterio de Erdene Zuu, construido junto a sus ruinas.
En el Parque Nacional de Hustai, donde se reintrodujo el caballo de Przewalski, a unas dos horas de Ulán Bator.
Un gran lago de agua dulce en el norte del país, rodeado de bosques y montañas, conocido como la perla azul de Mongolia.
En la provincia de Bayan-Ölgii, en el oeste, especialmente durante el Festival del Águila Dorada a principios de octubre.
Entre otros, el Paisaje Cultural del Valle del Orkhon, los petroglifos del Altái mongol y la cuenca del lago Uvs.
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