Aviso de seguridad: a fecha de publicación, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España desaconseja viajar a Sudán del Sur bajo cualquier circunstancia por el riesgo de conflicto armado, delincuencia violenta y secuestros, y otros gobiernos mantienen la recomendación de no viajar. Este artículo tiene un fin informativo. Antes de plantearte cualquier viaje, consulta las recomendaciones de viaje oficiales y no viajes mientras se mantenga esta advertencia.
Sudán del Sur es uno de los países menos visitados del planeta, y precisamente por eso conserva paisajes y culturas que parecen de otra época: campamentos ganaderos a orillas del Nilo, humedales que se pierden en el horizonte y llanuras recorridas por millones de antílopes. Si te preguntas qué ver en Sudán del Sur, en este artículo repasamos los lugares más destacados del país, con un objetivo informativo y a la espera de que la situación permita visitarlos con seguridad.
Juba es la puerta de entrada al país y el centro político y económico. Entre sus puntos de interés destacan el Mausoleo de John Garang, dedicado al líder histórico del movimiento de independencia; el animado mercado de Konyo Konyo; el Puente de la Libertad sobre el Nilo Blanco y el Centro Cultural Nyakuron, donde se celebran actuaciones de música y danza tradicionales.
Wau, en el noroeste, es una de las ciudades más grandes del país. Su catedral de Santa María, construida en ladrillo rojo durante la época colonial, es uno de los edificios religiosos más conocidos de Sudán del Sur y un reflejo de la importancia del cristianismo en la región.
El Nilo atraviesa Sudán del Sur de sur a norte, y a lo largo de su curso se concentra buena parte de la vida del país. Las puestas de sol sobre el río en Juba, las barcas de pescadores y los campamentos de pastores en sus orillas componen algunas de las imágenes más memorables.

Al norte de Juba, el Nilo se expande en el Sudd, una inmensa extensión de pantanos, canales y papiros que está considerada uno de los mayores humedales del planeta. Es un refugio clave para aves acuáticas y fue durante siglos una barrera casi infranqueable para los exploradores que buscaban las fuentes del Nilo.
En estos parques se produce una de las mayores migraciones de mamíferos terrestres del mundo. Millones de antílopes, como el cob de orejas blancas, el tiang y la gacela de Mongalla, se desplazan cada año en busca de agua y pastos. Censos aéreos recientes han estimado su número en varios millones de animales, una cifra que supera a la famosa migración del Serengeti.
Situado junto a la frontera con Uganda, este parque protege un tramo del Nilo con rápidos espectaculares, como los de Fola. En sus orillas viven hipopótamos, cocodrilos y, en menor número, elefantes.
En el sur del país, estas montañas cubiertas de bosque albergan el monte Kinyeti, el punto más alto de Sudán del Sur, con algo más de 3.000 metros de altitud. Su clima más fresco y su biodiversidad contrastan con las llanuras que dominan el resto del país.
Cerca de Terekeka, al norte de Juba, los mundari viven junto a su ganado de enormes cuernos. Las imágenes de sus campamentos, envueltos en el humo de hogueras de estiércol y con jóvenes cubiertos de ceniza para protegerse de los insectos y del sol, se han hecho famosas en todo el mundo.

En el sureste, Kapoeta es el centro de la región toposa, un pueblo pastor que conserva tradiciones como la escarificación, los peinados elaborados y los adornos de cuentas. Su mercado es un lugar de encuentro para las comunidades de la zona.
Los dinka, el grupo étnico más numeroso del país, mantienen una profunda relación con el ganado, que es símbolo de riqueza y prestigio. Las canciones dedicadas a los bueyes, los campamentos de la estación seca y las dotes pagadas en cabezas de ganado forman parte de su identidad.
Antes de la última escalada de inestabilidad, las rutas organizadas por operadores especializados solían combinar varios días en Juba con visitas a los campamentos mundari y, en algunos casos, vuelos a Kapoeta o a los parques del este. Hoy, cualquier plan de este tipo debe quedar supeditado a las advertencias oficiales, ya que las carreteras son muy peligrosas y los desplazamientos en avioneta requieren una logística compleja.
Sudán del Sur posee un patrimonio natural y cultural extraordinario, prácticamente desconocido para el viajero. Conocer qué ver en Sudán del Sur es también una forma de acercarse a la realidad de un país joven que aspira a la paz y que, algún día, podría convertirse en uno de los grandes destinos de naturaleza de África.
Sus culturas ganaderas, como los mundari y los dinka, el Nilo Blanco, el humedal del Sudd y la gran migración de antílopes de Boma y Badingilo.
Es posible obtener visado, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores de España desaconseja viajar bajo cualquier circunstancia.
Uno de los mayores humedales del mundo, formado por el Nilo Blanco en el centro del país.
En los parques nacionales de Boma y Badingilo y sus alrededores, en el este y el sur del país.
El Mausoleo de John Garang, el mercado de Konyo Konyo, el Puente de la Libertad sobre el Nilo y el Centro Cultural Nyakuron.
Un pueblo pastor que vive junto al Nilo, al norte de Juba, famoso por su ganado de grandes cuernos.
El monte Kinyeti, en los montes Imatong, con algo más de 3.000 metros de altitud.
La estación seca, aproximadamente de diciembre a marzo, siempre que las advertencias oficiales lo permitan.
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